Niños huérfanos de padres vivos vs niños huérfanos de padres ausentes
Profesorado en Docencia
Media Diversificada
Asignatura: Fundamentos Teóricos
de la Didáctica
Prof. Nuris Torres Brown
Estudiante: Jessie L.
Acosta Ced. 8-790-804
Diferencia entre: Niños huérfanos
de padres vivos y Niños huérfanos de padres ausentes
Niños huérfanos de padres
vivos
La ausencia del padre es
muy nociva para los niños y los jóvenes, produce lagunas y heridas que pueden
ser muy graves; y sin perspectivas y valores, ellos se quedan vacíos y
propensos a buscar ídolos que llenen sus corazones.
Pero también cuando están
en casa, muchas veces (los padres) no se comportan como padres, no cumplen su
papel educativo, no dan a sus hijos, con su ejemplo, los principios, valores y
reglas de vida que precisan.
En nuestros días, hay
casos en que los padres no saben bien qué lugar ocupan en la familia y, en la
duda, se abstienen u optan por una relación ‘de igual para igual' con los
hijos: Es verdad que se debe ser compañero de los hijos, pero sin olvidarse que
son padres.
Su ausencia deja a los
jóvenes sin caminos seguros, sin maestros en los cuales confiar. Los jóvenes
Quedan huérfanos de ideales que les entibien los corazones, huérfanos de
valores y de esperanzas que los amparen en el día a día. Son llenados por
ídolos, pero les es robado el corazón, son llevados a soñar con diversiones y
placeres, pero no se les da chance de trabajar, son ilusionados con el
dios-dinero y privados de las verdaderas riquezas.
Niños huérfanos
de padres ausentes
Es una realidad en la que
nos encontramos, en la que como sociedad el papel del papá es distinto y se
encuentra la ausencia de la mamá, lo que
significa la familia y la conclusión del actuar de la sociedad y como papás
alrededor de las nuevas generaciones.
Asimismo, se vive una transformación dentro de la familia que va
a la par con el avance del tiempo, con las tecnologías y con las nuevas formas
de comunicación.
Cada padre vivo que deja huérfano a su hijo lo hace a través de
una repetición de patrones adquiridos por sus propios padres, sumergidos en el
mundo laboral, en los problemas económicos, en el entorno social, a tal grado
que se descuida el tiempo con los hijos.
Las acciones de los papás dejan huellas que son difíciles de
sanar, pero cuando uno es responsable de su propia vida no puede culpar a los
demás. Si no se es consciente de la historia propia se corre el riesgo de
repetir patrones en los hijos y por parte de los hijos. Hoy en día se vive en
una transformación cultural, se comparan generaciones, se desconoce cómo
afrontar cambios sociales y vivimos entre las epidemias del milenio como la
depresión, alcoholismo, anorexia, suicidio.
Para revertir la situación, es necesario un límite de contacto
con la tecnología por parte de toda la familia, lo que generará un cambio
familiar en la rutina que logrará acerca a los integrantes entre ellos.
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